lunes, 5 de julio de 2010

Siempre quedará el Camino (Chisco Prieto)

Hola a todos:

Bueno pues voy a intentar yo también contaros como he vivido lo que para mí ha sido una de las experiencias más lindas que jamás podría soñar que me pudiese ocurrir.

Dice Joan Manuel Serrat en unas de sus letras, “de vez en cuando la vida nos gasta una broma y nos despertamos sin saber que pasa chupando un palo sentado sobre una calabaza”. Más o menos podría resumir en esta frase lo que había sucedido en mi vida meses anteriores a conoceros a todos vosotros. Por eso, sin saber muy bien por qué, envíé el “divino” sms, pensando, como todos, que no me tocaría.
Sin embargo, también el destino es justo a veces, porque, creo, que todos los que componíamos este grupo de gabachos teníamos un motivo por el cual hacer el Camino.

Me gustaría dar las gracias a la Cadena Ser, porque sin su iniciativa hoy yo no podría presumir de todos vosotros y decir que formáis parte de mí (bueno Jesús, no).

El Camino, y cuando hablo de camino hablo de todos vosotros, ha conseguido curar la ampolla que tenía mi corazón, que llegaba hasta mi alma, y que, gracias a todos vosotros, he podido dejar atrás lo peor de mi pasado y mirar el presente y al futuro (cuando hablo de futuro hablo de mañana) con unas enormes ilusiones por hacer realidad todo por lo que siempre he soñado.

Han sido unos días que creo que jamás voy a olvidar, y, si lo llego a hacer, espero que siempre estéis por aquí para recordarme que un día 21 de un soleado Mayo empezó esto tan lindo con todos vosotros que se llama Amistad.

Aprovecho para pedir disculpas a quien, sin mala fé, haya ofendido, (a ti no Jesús, tú te lo merecías, y me he quedado corto siempre) porque no siempre mis bromas o mis tonterías tienen que caer bien a todo el mundo, pero si algo puedo decir en mi defensa es que jamás me he ido a dormir más feliz que durante estos días viendo como os sacaba una sonrisa y que, por momentos, dejabais de lado los problemas que pudieseis tener. Eso realmente es lo que me ha hecho sentirme tan lleno de vida.

Pues nada, lo voy dejando ya, agradeciendo a Marcos lo bonachón que es, a Jonás su siempre correcta versión de las cosas, a Virginia su naturalidad, a Mireia su mirada angelical, a Alberto su juventud descarada, a Rafa su campechanería, a Andrés su timidez educada, a José su amabilidad exquisita, a Ervigio su sabiduría de la vida, a Adriano su originalidad para definir las cosas, a Arturo su tranquilidad ante los demás, a Sara su sonrisa permanente, a Tito Luis su manera pausada de explicar las cosas, a Nacho su mano izquierda ante la adversidad, a Ferrán su preocupación por los demás, y a Jesús, que os digo de Jesús, que, como Shrek, tiene el cuerpo tan grande como su corazón.

Seguramente me olvido de alguien, pero que sepáis que os quiero igual que al resto.

No me despido porque esto es un hasta pronto, porque confío en seguirnos viendo.

OS QUIERO.


Chisco
Colega de Santi.

viernes, 2 de julio de 2010

Sin título (Andrés Parrado)

Buenas a todos compañeros,
llevo varios días con la intención de escribiros, pero no se muy bien ni como empezar, ni que deciros, ni nada.

Estas atípicas vacaciones comenzaron para mi el 11 de Mayo, que fue cuando me decidí a poner el código que me enviaron en la web de la Cadena SER. En un principio lo hice todo con mucha inconsciencia, creyendo que era una utopía el que me eligieran, que los sueños… sueños eran, y que con “la suerte” que yo tenía en la vida jamás me tocaría algo de esto.

Un viernes, recibo una llamada a mi teléfono. Es un tal David, que dice ser de la Cadena SER y que me dice que estoy entre los preseleccionados para asistir al Camino de Santiago con ellos. ¡No me lo podía creer! Me pregunta si tengo disponibilidad, si fumo y si hago deporte. Yo dije que estaba disponible (sin preguntar a mis jefes), que sí hago deporte (cosa que no es verdad…) y que no fumo… en eso si dije la verdad. Le pregunté que cuando me llamarían de nuevo y me contestó que el lunes o el martes.

El fin de semana se me hizo eterno. Se lo conté a todo el mundo. Tenía muchísimas ilusiones puestas en esta experiencia. Además eran las fiestas de mi pueblo, así que el rebujito y el tinto de verano me hicieron más llevadera la espera.

El lunes, sobre las siete de la tarde, me llama David. Me confirma que estoy entre los seleccionados y que tenía que estar el viernes a la once de la mañana en la plaza de toros de las Ventas, en Madrid. También me comenta que ellos nos dan una mochila, una esterilla, un saco de dormir, tres camisetas, una sudadera, un chubasquero… en fin, que nos llevemos solamente lo imprescindible.

¿Y ahora qué?, dije yo. Llamé a mi padre (también mi jefe) y le comento que me voy al camino de santiago, con la SER y que me tiene que dar vacaciones.
“Tu estás chalao”, me contestó él. Luego entró en razón y me dijo que sí, sabiendo que era una experiencia única e irrepetible y que me venía en un buen momento para desconectar de la rutina.

Quedaban cuatro días para marcharme y aun no tenía nada. Así que me llegué al Decathlon y allí me compré la indumentaria que me faltaba para el viaje. También ese mismo día reservé el AVE Málaga-Madrid.

5 y 20 de la mañana y suena el despertador… no habia descansado apenas de los nervios. La aventura estaba cada vez mas cerca. Me visto, cojo la mochila y me voy con mis padres a Málaga, a coger el AVE. A las 10:10 llego a Madrid. Estoy en Puerta de Atocha, aún tengo que coger el metro para ir a Las Ventas.
Son las 10 y 30 y llego a Las Ventas. Allí veo un grupo de unas diez personas que tenían toda la pinta de ser peregrinos. Me presento a los que allí estaban y empiezo la charla: ¿Cómo te llamas?, ¿De dónde eres? ¿Francés o Primitivo?... Enseguida conecto con dos personas, Chisco y Virginia, Cordobés y Gran Canaria. Luego van llegando más y más personas y ya ibamos observando quiénes eran “los gabachos”, con los que compartiría esta maravillosa experiencia.

Cogemos el autobús y nos sentamos en la parte de atrás. Yo estoy en la última fila del todo. Delante de mí, a la izquierda Virginia y a mi derecha Chisco, más adelante, Mireia, Jose, Ángel… y más adelante un chaval, que, según ibamos haciendo las paradas, se iba viniendo más atrás. Luego supimos que era Alberto, el benjamin del grupo, y mi fiel compañero de etapas. Con él he recorrido cada uno de los kilometrós del camino. Desde Villafranca a Santiago.
Durante el camino en bus, vamos conociendonos y vamos sentando las bases del gran grupo, la gran familia que luego formamos.
Antes de parar en Villafranca del Bierzo, paramos en Ponferrada, allí se nos unen cuatro compañeros más: Jesús, un tio de un metro noventa y tantos… que se me sienta a mi lado, se pone a leer la (NO) guía de Paco Nadal y, sinceramente… me acojona… Me dice algo que ni le entiendo (luego supe que lo que me dijo es que antes nos cruzamos y me había preguntado que dónde estaba el albergue), me limito a sonreir y sigo en mi mundo, Josefína, Alfonso y Marcos, que se integró con nosotros desde el primer segundo, cuando fuimos a acompañar a Mireia a comprarle unas botas, ya que las suyas, que se las habia dado su madre.. se estaban deteriorando.

Y ya a partir de ahí todos saben lo que pasó. Un grupo de desconocidos hasta entonces, se sinceran los unos con los otros, se apoyan los unos en los otros y forman la gran familia que hoy somos. La familia de la SER.

Un Abrazo muy fuerte, Andrés Parrado.

Un beso (Virginia Rodríguez)

Después de pasar unos días ya en casa, de volverme a acostumbrar a la soledad del apartamentito en Arrecife, a la rutina del trabajo y de tener que comer solita, me animo a escribirles estas lineas.

Para mí el camino duró 14 días, desde que me llamó David el lunes a las 6 de la tarde, y me pilló acabada de acomodarme en la biblioteca de Arrecife para hacer el proyecto de final de carrera. No me lo creía, le dije que me diera tiempo para preguntarle a mi jefe. Llamé a mi novio y a una amiga para contarles, los dos creían que les estaba vacilando...:).
Obviamente, no pude concentrarme en el resto de la tarde.Me fui a pasear por la playa y a diseñar mentalmente, el correo que le iba a mandar a mi jefe.

Me dio permiso, asombrosamente. Señal de que no me podía escaquear, tenía que ir al camino, estaba convencida de que iba a pasar algo muy importante y que no me lo podía perder.... estaba en lo cierto... :).

Tomar la decisión de ir al camino, me costó el enfado de mi padre, mi madre y mi novio. Ninguno entendía qué se me perdía allí, que ya lo había hecho, que no era el momento, que aún estaba aterrizando en Lanzarote y que tenía cosas importantes entre manos sin terminar... A ninguno le faltaba razón.

Salí del Aeropuerto de Lanzarote con las botas (que se convertirían en unas malas compañeras de viaje), dándole vueltas a la cabeza, sin saber ni en que plaza me habían citado.
Menos mal que me volvió a llamar David...A las 11 en la plaza de Toros de las Ventas.

Llegué al hostal, en la plaza de Oriente, y salí a dar un paseo. Recordé lo que me encantaba Madrid, muchísima gente, muchísimas cosas que hacer, poco tiempo para el aburrimiento... (comparado con Arrecife se pueden imaginar).

7:20 de la madrugada!!! y empiezan a sonar teléfonos en el hostal... así que decido salir temprano y desayunar en cualquier cafetería frente a las Ventas. Esa fue una gran decisión, apareció un hombrecito que me pidió un periódico y me pregunto si yo iba al camino... Tuve que esperar para que me dijera su nombre, Chisco. A la tercera vez que se lo pregunté me contestó por fin... jajaja, fuerte hombre despistado.

Juntos fuimos a la plaza y visualizamos al primer grupo que tenía toda la pinta de ser peregrinos. De donde eres y como te llamas, las primeras preguntas de rigor, Chisco lo único que quería saber era quien iba al camino Francés y quien al Primitivo, él ya había mezclado los dos... :)

Cuando terminó la ruta en guagua, ya estaba completamente convencida de que había tomado la buena decisión... ustedes me ayudaron a sentirme así, como en casa. Cierto es que he pasado algunos momentos malos durante el camino, pero no tenían nada que ver con las ampollas o los dolores y mucho menos con ustedes o la organización.

De vuelta a casa, parece que todo se va aclarando, mañana si Dios quiere, se firma la hipoteca que tantos dolores de cabeza nos ha dado. Con tanto jaleo de papeles, bancos, constructoras y demás lagartijas chupasangre, a uno se le quitan las ganas de tener casa. Las ilusiones de los primeros meses se van yendo.

Reafirmarme en lo que les comenté a algunos el sábado por la noche, me quedo con los muy buenos momentos vividos, y el compartir mi vida durante unos días con personas tan interesantes y buena gente como ustedes. Estas cosas son las que me hacen crecer como persona y me ayudan a ser mejor cristiana.

Muchos besos y abrazos a todos, les llevo en mi corazoncito.

Reflexiones sobre el camino (Rafael Barrachina)

El resumen del camino como biólogo puede ser el de los sentidos, el aroma del eucalipto, césped y naturaleza viva que es el ganado, que va tomando cuerpo junto con la visión de los prados, reses, ríos y riachuelos y esos caminos llenos de verdes robles, helechos y altos y majestuosos eucaliptos, entremezclandose todo ello con el sentido del oido, los sonidos del agua al romper con cualquiera de sus obstáculos, el trinar de las distintas especies de aves que hemos podido escuchar y el sonar de aquel amigo o desconocido con el bastón o simplemente con ¡¡ buen camino !!.

Y, por supuesto, como experiencia humana y vital, aún echando de menos a mis tres chicas que deje en Villena, el haber conocido a tantos amigos gracias a la cadena SER, el compartir estos nueve días, las palabras de ánimo, las risas, los ronquidos y demás experiencias vividas con vosotros hace que me sea mucho más dificil el día a día dentro de mi trabajo.
Espero que no se pierda el contacto, aunque sólo sea para recordar esos momentos, bien por teléfono, bien mediante las nuevas tecnologías o lo mejor de todo a la antigua usanza, en la barra de un bar con una buena cerveza.

Para todos los que hemos hecho de este camino una muesca en nuestro corazón, un abrazo muy fuerte y vuestro siempre, Rafa.

¡¡ ULTRELLA !!

Xacobeo (Alberto Moreno)

Comienza un día aparentemente como cualquier otro. Suena el despertador y un gruñido sale de mi boca. Como es habitual los lunes mi cuerpo me pide de todo menos ir a clase.
Me levanto, actúo despacio, mi cuerpo está cansado y las piernas tiemblan. Me visto, me aseo y me dirijo hacia la puerta. Parece un día normal, pero, naturalmente, no lo es.

Salgo de casa, miro a los lados antes de cruzar el semáforo para evitar atropellos innecesarios y, de repente, surge una sensación dentro de mí: lo que siempre había sido natural, empieza a parecer extraño.
Me siento torpe, minúsculo, vacío porque realmente mi auténtico ser está esquivando las piedras que puedan hacerme un esguince, durmiendo en una colchoneta en el frío suelo de un polideportivo en el que la higiene de sus baños deja mucho que desear. Estoy riéndome en el bar, tras un largo día de agotamiento. Estoy cenando en el suelo con una copa de vino. Estoy fundido en abrazos en un mar de camisetas azules de “la SER” en la plaza del Obradoiro, con personas que hace tan solo unos días me eran totalmente desconocidos y ahora me resultan totalmente familiares. Sintiendo que algo tan sencillo aparentemente en ojos ajenos es para mí una felicidad inexplicable.

El pitido de un taxista (algo que parece habitual en Madrid) me devuelve a la realidad, la vida continua. Me dirijo hacia clase donde me esperarán numerosos exámenes y clases atrasadas.
Parece que el estrés de la ciudad empieza a envolverme de nuevo y un miedo recorre mi espalda al pensar que todo este ajetreo en contra de mi voluntad pueda hacer que olvide estos 9 increíbles días.
Es entonces cuando termina la jornada y vuelvo a casa con un hambre sólo comparable a la de un felino que lleva varios días de ayuno. Me doy un festín y decido retomar los estudios, pero decido leer el correo antes de saturar mis neuronas con conceptos técnicos y cantidad de números.

En ese momento observo, con sorpresa, una serie de emotivos e-mails de esos grandes peregrinos/as con las que he estado caminando bajo la lluvia y ese incansable sol, a pesar de las ampollas, tendinitis, edad y otros muchos hándicaps que no van a dejar que me olvide nunca de estos increíbles 9 días. Fui a realizar un viaje para disfrutar de nuevas experiencias ,conocer gente y, porque no decirlo ,dejar mis problemas apartados.
Me he llevado mucho más de lo que esperaba, aparte de unas amistades que no olvidaré, una experiencia inolvidable, porque, aunque no quiero abusar de repetitivo ni plagiador: ”el camino te da lo que necesitas”.

Caminoser.blogspot.com (Adriano Espinal)

Esta entrada es sencilla.
Sólo habéis de ir al enlace del título y os encontraréis un estupendo blog, estructurado por etapas, del gran periodista en paro Adriano Espinal. Inefable por convicción y único por definición.

caminoser.blogspot.com

Xacobeo 2010 con la SER

A principios del pasado mayo, la cadena SER inició un concurso en que se seleccionaban 60 "peregrinos" que harían el Camino de Santiago, divididos en dos grupos de 30 que harían, o bien el "Camino Francés" (Desde Villafranca del Bierzo hasta Santiago) o el "Camino Primitivo.
Finalmente la proporción fue de 28 a 32 y a mi me tocó encuadrarme en los 28 del Francés.
Dado que éramos muchas personas, cada una con su ritmo, afinidaddes y personalidades propias, se hizo, como es lógico, muy difícil establecer un grupo totalmente homogéneo.

A lo largo de este mes, voy a ir publicando escritos, reflexiones, impresiones, pensamientos de todas aquellas personas que me los han hecho llegar de uno u otro modo.
Algunas me han pedido que no publique su nombre, otras ni me han autorizado ni me han denegado su publicación. En estos dos casos, encuadraré los textos como "Anónimos" para respetar su derecho a la intimidad.
El resto, tendrán el título original y el nombre del autor.

Espero que me/os sirva para poder cpmpletar la experiencia vivida con el conocimiento de los mayores puntos de vista posibles.