Después de pasar unos días ya en casa, de volverme a acostumbrar a la soledad del apartamentito en Arrecife, a la rutina del trabajo y de tener que comer solita, me animo a escribirles estas lineas.
Para mí el camino duró 14 días, desde que me llamó David el lunes a las 6 de la tarde, y me pilló acabada de acomodarme en la biblioteca de Arrecife para hacer el proyecto de final de carrera. No me lo creía, le dije que me diera tiempo para preguntarle a mi jefe. Llamé a mi novio y a una amiga para contarles, los dos creían que les estaba vacilando...:).
Obviamente, no pude concentrarme en el resto de la tarde.Me fui a pasear por la playa y a diseñar mentalmente, el correo que le iba a mandar a mi jefe.
Me dio permiso, asombrosamente. Señal de que no me podía escaquear, tenía que ir al camino, estaba convencida de que iba a pasar algo muy importante y que no me lo podía perder.... estaba en lo cierto... :).
Tomar la decisión de ir al camino, me costó el enfado de mi padre, mi madre y mi novio. Ninguno entendía qué se me perdía allí, que ya lo había hecho, que no era el momento, que aún estaba aterrizando en Lanzarote y que tenía cosas importantes entre manos sin terminar... A ninguno le faltaba razón.
Salí del Aeropuerto de Lanzarote con las botas (que se convertirían en unas malas compañeras de viaje), dándole vueltas a la cabeza, sin saber ni en que plaza me habían citado.
Menos mal que me volvió a llamar David...A las 11 en la plaza de Toros de las Ventas.
Llegué al hostal, en la plaza de Oriente, y salí a dar un paseo. Recordé lo que me encantaba Madrid, muchísima gente, muchísimas cosas que hacer, poco tiempo para el aburrimiento... (comparado con Arrecife se pueden imaginar).
7:20 de la madrugada!!! y empiezan a sonar teléfonos en el hostal... así que decido salir temprano y desayunar en cualquier cafetería frente a las Ventas. Esa fue una gran decisión, apareció un hombrecito que me pidió un periódico y me pregunto si yo iba al camino... Tuve que esperar para que me dijera su nombre, Chisco. A la tercera vez que se lo pregunté me contestó por fin... jajaja, fuerte hombre despistado.
Juntos fuimos a la plaza y visualizamos al primer grupo que tenía toda la pinta de ser peregrinos. De donde eres y como te llamas, las primeras preguntas de rigor, Chisco lo único que quería saber era quien iba al camino Francés y quien al Primitivo, él ya había mezclado los dos... :)
Cuando terminó la ruta en guagua, ya estaba completamente convencida de que había tomado la buena decisión... ustedes me ayudaron a sentirme así, como en casa. Cierto es que he pasado algunos momentos malos durante el camino, pero no tenían nada que ver con las ampollas o los dolores y mucho menos con ustedes o la organización.
De vuelta a casa, parece que todo se va aclarando, mañana si Dios quiere, se firma la hipoteca que tantos dolores de cabeza nos ha dado. Con tanto jaleo de papeles, bancos, constructoras y demás lagartijas chupasangre, a uno se le quitan las ganas de tener casa. Las ilusiones de los primeros meses se van yendo.
Reafirmarme en lo que les comenté a algunos el sábado por la noche, me quedo con los muy buenos momentos vividos, y el compartir mi vida durante unos días con personas tan interesantes y buena gente como ustedes. Estas cosas son las que me hacen crecer como persona y me ayudan a ser mejor cristiana.
Muchos besos y abrazos a todos, les llevo en mi corazoncito.
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