Hola a todos:
Bueno pues voy a intentar yo también contaros como he vivido lo que para mí ha sido una de las experiencias más lindas que jamás podría soñar que me pudiese ocurrir.
Dice Joan Manuel Serrat en unas de sus letras, “de vez en cuando la vida nos gasta una broma y nos despertamos sin saber que pasa chupando un palo sentado sobre una calabaza”. Más o menos podría resumir en esta frase lo que había sucedido en mi vida meses anteriores a conoceros a todos vosotros. Por eso, sin saber muy bien por qué, envíé el “divino” sms, pensando, como todos, que no me tocaría.
Sin embargo, también el destino es justo a veces, porque, creo, que todos los que componíamos este grupo de gabachos teníamos un motivo por el cual hacer el Camino.
Me gustaría dar las gracias a la Cadena Ser, porque sin su iniciativa hoy yo no podría presumir de todos vosotros y decir que formáis parte de mí (bueno Jesús, no).
El Camino, y cuando hablo de camino hablo de todos vosotros, ha conseguido curar la ampolla que tenía mi corazón, que llegaba hasta mi alma, y que, gracias a todos vosotros, he podido dejar atrás lo peor de mi pasado y mirar el presente y al futuro (cuando hablo de futuro hablo de mañana) con unas enormes ilusiones por hacer realidad todo por lo que siempre he soñado.
Han sido unos días que creo que jamás voy a olvidar, y, si lo llego a hacer, espero que siempre estéis por aquí para recordarme que un día 21 de un soleado Mayo empezó esto tan lindo con todos vosotros que se llama Amistad.
Aprovecho para pedir disculpas a quien, sin mala fé, haya ofendido, (a ti no Jesús, tú te lo merecías, y me he quedado corto siempre) porque no siempre mis bromas o mis tonterías tienen que caer bien a todo el mundo, pero si algo puedo decir en mi defensa es que jamás me he ido a dormir más feliz que durante estos días viendo como os sacaba una sonrisa y que, por momentos, dejabais de lado los problemas que pudieseis tener. Eso realmente es lo que me ha hecho sentirme tan lleno de vida.
Pues nada, lo voy dejando ya, agradeciendo a Marcos lo bonachón que es, a Jonás su siempre correcta versión de las cosas, a Virginia su naturalidad, a Mireia su mirada angelical, a Alberto su juventud descarada, a Rafa su campechanería, a Andrés su timidez educada, a José su amabilidad exquisita, a Ervigio su sabiduría de la vida, a Adriano su originalidad para definir las cosas, a Arturo su tranquilidad ante los demás, a Sara su sonrisa permanente, a Tito Luis su manera pausada de explicar las cosas, a Nacho su mano izquierda ante la adversidad, a Ferrán su preocupación por los demás, y a Jesús, que os digo de Jesús, que, como Shrek, tiene el cuerpo tan grande como su corazón.
Seguramente me olvido de alguien, pero que sepáis que os quiero igual que al resto.
No me despido porque esto es un hasta pronto, porque confío en seguirnos viendo.
OS QUIERO.
Chisco
Colega de Santi.
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