martes, 3 de agosto de 2010

Mi Pasión

El rojo no es un buen color. Pensaba.
Estaba operando un quiste en el abdomen de una obesa mujer que disfrutaba de una tal cantidad de infecciones, trastornos y penalidades físicas que dudaba si merecía la pena gastar el tiempo.

Cosió la abertura. Se quitó los guantes. Se lavó las manos.
Alcanzó el párquing. Subió y arrancó.

Llegó a casa. Nadie. Encendió la televisión. No emitía. Fue a la cocina. Encendió la radio. Nada.
Suspiró.
Puso en marcha el microondas. Abrió en congelador. Vacío. Se quitó la chaqueta. La camisa. La corbata. Los zapatos. Calcetines. Cinturón.
Subió al jardín. Hacía un día precioso. No se oía un ruido. Silencio.
Más silencio. Nadie. Nada. Ni el más leve movimiento. Las diez de la noche. El Sol estaba alto.
Comenzó a sudar.

Subió al coche. Descalzo. Condujo y condujo. Horas y horas.
Estaba solo.
Solo.
No tardaría en no notar la diferencia. En cierto modo siempre había sido así.

Tenía 33 años.

1 comentario:

  1. Que asco das... Yo también he dudado si merecía la pena gastar un minuto de mi tiempo y he decidido que sí, porque soy igual de buena persona que esa mujer obesa y llena de penalidades y te regalo este minuto de atención. Asco

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